Ingredientes
2 muslos de pato confitados
½ mango maduro pero firme
1 paquete de hojas de masa filo
2 cebollas medianas
2 huevos medianos
1 bolsa pequeña de rúcula fresca
1 cucharada de semillas de sésamo
1 chorrito de vinagre de Módena
Aceite de oliva virgen extra
Sal fina al gusto
Preparación
Corta las cebollas en dados muy finos (brunoise). Calienta una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva e incorpora la cebolla. Rehógala a fuego medio-bajo durante unos 12 o 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté bien tierna y transparente. Retira del fuego y reserva.
Retira la piel y el exceso de grasa de los muslos de pato confitados. Separa la carne del hueso y desmenúzala finamente con las manos o con la ayuda de dos tenedores.
Pela la mitad del mango. Con la ayuda de una mandolina o un cuchillo muy afilado, corta un tercio de este trozo en tiras muy finas y resérvalas en la nevera para la ensalada final. Pica el resto del mango en cubitos muy pequeños.
En un bol amplio, mezcla la carne de pato desmenuzada, la cebolla pochada y el mango picado. Añade un huevo batido y una pizca de sal, y remueve muy bien para que todos los ingredientes se liguen y el relleno quede compacto pero meloso.
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Mientras se calienta, extiende las láminas de masa filo y córtalas longitudinalmente en 4 tiras anchas e iguales (recuerda tapar las láminas que no uses con un paño húmedo para que no se sequen).
Para dar forma a los rollitos, coloca dos cucharadas del relleno en uno de los extremos de una tira de masa filo. Dobla los bordes laterales hacia el interior sobre el relleno (para sellar los lados) y luego enrolla la masa sobre sí misma de forma firme hacia el extremo opuesto. Humedece el borde final con una gota de agua o huevo batido para que el rollito quede perfectamente cerrado. Repite el proceso con el resto de las tiras.
Coloca los rollitos en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, dejando el pliegue del cierre hacia abajo. En un cuenco, bate el segundo huevo y pinta generosamente la superficie de cada rollito con un pincel de cocina, espolvoreando después las semillas de sésamo por encima.
Introduce la bandeja en el horno y cocina a 180 °C durante unos 12 o 15 minutos, hasta que la masa filo esté bien crujiente y luzca un color dorado homogéneo.
Mientras se hornean, prepara la guarnición mezclando en un bol la rúcula fresca con las tiras de mango que tenías reservadas. Aliña al gusto con sal, aceite de oliva virgen extra y un chorrito de vinagre de Módena. Sirve los rollitos calientes acompañados de esta ensalada refrescante.

