Crujientes de masa filo rellenos de morcilla, manzana y piñones

Ingredientes

  • 1 paquete de hojas de masa filo

  • 200 g de morcilla de cebolla fresca

  • 1 manzana Reineta mediana (picada en dados muy pequeños)

  • 50 g de cebolla

  • 25 g de piñones ligeramente tostados

  • ½ cucharadita de canela en polvo

  • Una pizca de clavo molido (opcional)

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra (para el sofrito)

  • Aceite de oliva virgen extra en abundancia (para freír)

  • Sal fina al gusto 

(5 raciones ▪︎ 360 kcal por ración)

Preparación

  1. Pica la cebolla de forma muy fina (brunoise). Calienta las dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-bajo e incorpora la cebolla junto con una pizca de sal. Rehógala despacio durante unos 10 minutos, asegurándote de que quede totalmente cocida, tierna y transparente, pero sin que llegue a tomar color ni conserve agua.

  2. Pela la manzana Reineta, retírale el corazón y pícala en cubitos muy pequeños. Quita la piel de la morcilla de cebolla y desmenúzala con las manos o con un tenedor.

  3. Añade a la sartén con la cebolla pochada los dados de manzana, la morcilla desmenuzada y los piñones ligeramente tostados. Condimenta el conjunto con la canela en polvo y la pizca de clavo molido. Mezcla todo muy bien con una cuchara de madera y cocina a fuego suave durante unos 5 minutos para que los sabores se liguen. Retira del fuego y deja enfriar el relleno por completo.

  4. Estira las hojas de masa filo sobre una superficie seca y, con un cuchillo bien afilado, recorta 20 rectángulos de unos 15 x 12 cm aproximadamente (recuerda mantener tapada la masa que no uses con un paño húmedo para que no se agriete).

  5. Para armar los paquetitos, dispón una cucharada del relleno ya frío en el centro de un extremo de cada rectángulo de masa filo. Dobla los dos laterales largos de la masa hacia el interior sobre el relleno para sellar los lados y, a continuación, enrolla de forma firme sobre sí misma hacia el extremo opuesto. Humedece ligeramente el pliegue final con una gota de agua para que el paquetito quede perfectamente cerrado. Repite el proceso con los 19 rectángulos restantes.

  6. Calienta abundante aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente pero sin llegar a humear, incorpora los crujientes por tandas, colocándolos con el lado del pliegue del cierre hacia abajo para que se selle de inmediato y no se abran.

  7. Cuando veas que la base está bien dorada, gíralos con cuidado con la ayuda de unas pinzas y acaba de freír por el otro lado durante un minuto más, hasta que la masa filo esté completamente inflada y crujiente.

  8. Retíralos con una espumadera y colócalos inmediatamente sobre un plato cubierto con papel de cocina absorbente para eliminar cualquier exceso de aceite. Sirve los crujientes calientes para disfrutar de su textura en su punto óptimo.