Ingredientes
1 paquete de obleas para empanadillas (16 unidades)
250 g de espinacas (pueden ser frescas hervidas o congeladas previamente descongeladas)
200 g de requesón (bien escurrido)
1 diente de ajo grande
1 huevo (para pintar si se hacen al horno)
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (para el salteado o para freír)
Sal fina al gusto
Preparación
Asegúrate de que las espinacas cocidas estén perfectamente escurridas; colócalas en un colador y presiónalas con un tenedor para eliminar todo el exceso de agua posible. Después, pícalas de forma muy fina con un cuchillo y resérvalas.
Pica el diente de ajo en dados muy pequeños. Calienta una sartén amplia con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio y dora el ajo picado con cuidado de que no se queme.
En cuanto el ajo empiece a tomar color, añade las espinacas muy picadas a la sartén junto con una pizca de sal. Rehoga todo conjuntamente a fuego lento durante unos 5 minutos, removiendo constantemente para que las espinacas se impregnen del sabor del ajo y terminen de evaporar cualquier resto de humedad.
Retira la sartén del fuego e incorpora el requesón. Mezcla enérgicamente con una cuchara de madera hasta obtener una farsa cremosa y homogénea. Deja enfriar el relleno por completo antes de armar las empanadillas para evitar que la masa se ablande.
Saca las obleas de la de la nevera para que ganen flexibilidad. Coloca una cucharadita del relleno frío en el centro de cada una, dobla la masa por la mitad en forma de cresta y sella firmemente los bordes presionando con las puntas de un tenedor. (Nota: Si prefieres hacer miniempanadillas, corta cada oblea por la mitad, coloca un poco de relleno en el centro y sella los dos laterales rectos abiertos con el tenedor).
Elige el método de cocción que prefieras:
Opción al horno (Recomendada): Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Distribuye las empanadillas en una bandeja cubierta con papel de hornear, píntalas de manera uniforme con el huevo batido (o con un poco de aceite de oliva) y hornea durante unos 10 o 12 minutos hasta que la masa esté crujiente y luzca un color dorado.
Opción frita: Calienta abundante aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente pero sin humear, fríelas por tandas durante aproximadamente 1 o 2 minutos por lado hasta que estén infladas y doradas. Retíralas con una espumadera y déjalas escurrir en un plato con papel absorbente.
Deja templar un par de minutos antes de servir para disfrutar de la cremosidad del relleno en su punto óptimo.