Empanadillas de morcilla de cebolla y pera

Ingredientes

  • 1 paquete de obleas para empanadillas (16 unidades)

  • 1 morcilla de cebolla fresca (unos 150-180 g)

  • 2 peras (variedad Conferencia, maduras pero firmes)

  • 1 huevo (para pintar si se hacen al horno)

  • Aceite de oliva virgen extra (para pintar o para freír)

  • Sal fina al gusto (opcional) 

(4 raciones ▪︎ 330 kcal por ración)

Preparación

  1. Pela las peras, retírales el corazón y córtalas en dados o rodajas muy finas y pequeñas.

  2. Quita la piel de la morcilla de cebolla y desmenúzala completamente con las manos o con la ayuda de un tenedor. En un bol amplio, mezcla la morcilla desmenuzada con los trozos de pera hasta lograr un relleno homogéneo donde se combinen bien los sabores dulce y salado. Reserva.

  3. Saca las obleas de empanadilla de la nevera unos minutos antes para que adquieran flexibilidad y no se agrieten. Con la ayuda de un cuchillo bien afilado, corta cada oblea limpia por la mitad.

  4. Coloca una cucharadita pequeña del relleno en el centro de cada mitad de oblea. Dobla la masa sobre sí misma y sella firmemente los dos laterales rectos que quedan abiertos presionando con las puntas de un tenedor (asegúrate de apretar bien para que la morcilla no se salga durante la cocción).

  5. Elige el método de cocción que prefieras:

    • Opción al horno (Recomendada): Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Distribuye las mini empanadillas en una bandeja cubierta con papel de hornear, píntalas uniformemente con el huevo batido (o con un poco de aceite de oliva) y hornea durante unos 10 o 12 minutos hasta que la masa esté crujiente y luzca un color dorado.

    • Opción frita: Calienta abundante aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente pero sin humear, fríelas por tandas durante aproximadamente 1 minuto por cada lado hasta que estén infladas y doradas. Retíralas con una espumadera y déjalas escurrir en un plato con papel absorbente.

  6. Deja templar un par de minutos antes de llevar a la mesa para que el relleno se asiente y no queme al morder. Sírvelas calientes o tibias.