Ingredientes
1 lámina de masa de hojaldre refrigerada (preferiblemente rectangular)
3 huevos medianos (para el relleno)
1 yema de huevo (para pintar y dar brillo)
250 g de champiñones laminados frescos
200 g de jamón cocido (cortado en taquitos)
200 g de bacón (en taquitos)
250 g de queso rallado para fundir (tipo emmental, mozzarella o mezcla)
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
Sal fina y pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
Extiende la lámina de masa de hojaldre sobre su propio papel de hornear. Con la ayuda de un cuchillo bien afilado o un cortador de pizza, corta tiras longitudinales de unos dos dedos de ancho (aproximadamente de 3 a 4 cm). En una masa rectangular estándar te saldrán alrededor de 10 o 12 tiras. Déjalas reposar unos minutos para que pierdan la tensión del corte.
Limpia los champiñones laminados. Calienta una sartén amplia con una cucharada de aceite de oliva a fuego medio-alto y saltea los champiñones con un poco de sal y pimienta negra durante unos 5 o 7 minutos, hasta que suelten toda su agua y comiencen a dorarse. Retira del fuego y deja que se templen.
En un bol amplio, bate enérgicamente los 3 huevos enteros con una pizca de sal y pimienta. A continuación, añade al bol los champiñones salteados, los taquitos de jamón cocido, los taquitos de bacon y el queso rallado para fundir. Mezcla todo muy bien con una cuchara hasta obtener un relleno homogéneo.
Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Prepara una bandeja de horno cubierta con una hoja de papel de hornear.
Para formar los niditos, coge cada tira de hojaldre y enróllala sobre sí misma sobre la bandeja formando un círculo concéntrico (como una espiral plana o una base con bordes ligeramente levantados), asegurando que el centro quede bien cubierto de masa para contener el relleno. Repite el proceso dejando un poco de separación entre cada círculo.
Con la ayuda de una cuchara, incorpora una porción del relleno en el centro de cada círculo de hojaldre, distribuyéndolo de forma equitativa. En un cuenco pequeño, bate la yema de huevo y, con un pincel de cocina, pinta con cuidado los bordes de hojaldre expuestos para conseguir un acabado dorado y brillante.
Introduce la bandeja en el tercio central del horno y hornea a 200 °C durante unos 15 o 18 minutos. Es importante vigilar el proceso: estarán listos en cuanto compruebes que el hojaldre ha subido y está bien crujiente, el queso se ha fundido por completo y el huevo del relleno ha cuajado. Retira del horno, deja templar un par de minutos y sírvelos calientes.