Flan de café y nata

Ingredientes

  • 1 paquete de preparado para "Flan Royal" (el formato grande indicado para 8 flanes)

  • 1 litro de nata líquida (puedes usar nata para montar con 35% M.G. para un resultado ultra cremoso, o nata para cocinar si lo prefieres más ligero)

  • 1 cafetera italiana de 6 tazas de café recién hecho (unos 250-300 ml de café negro fuerte)

  • El sobre de caramelo líquido incluido en el paquete de flan 

(10 raciones ▪︎ 390 kcal por ración)

Preparación

  1. Caramelizar el molde: Abre el sobre de caramelo líquido que viene dentro de la caja de flan y extiéndelo por el fondo y las paredes de un molde grande (puede ser alargado tipo plum-cake o circular con corona central). Reserva el molde.

  2. Preparar el café: Prepara la cafetera de 6 tazas de forma tradicional para tener el café listo y caliente.

  3. Disolver el preparado (Evitar grumos): En una olla o cazo amplio, vierte el litro de nata líquida fría. Añade el contenido del paquete de polvo de "Flan Royal". Antes de encender el fuego, remueve enérgicamente con unas varillas de mano hasta que el polvo esté completamente disuelto en la nata y no quede ni un solo grumo.

  4. Añadir el café y calentar: Incorpora el café recién hecho al cazo con la nata y el flan disuelto. Mezcla bien para unificar el color.

  5. Cocinar: Enciende el fuego a temperatura moderada. Cocina la mezcla sin dejar de remover suavemente con las varillas en ningún momento, prestando especial atención al fondo del cazo para que no se agarre ni se queme.

  6. Llevar a ebullición: Mantén el cocinado hasta que la mezcla comience a romper a hervir y notes que ha espesado ligeramente. En ese mismo instante, retira el cazo del fuego.

  7. Moldear y enfriar: Vierte el líquido con cuidado en el molde caramelizado que habías reservado. Deja que se temple a temperatura ambiente durante una media hora y, una vez que haya perdido el calor fuerte, introduce el molde en la nevera.

  8. Cuajado y servicio: Deja reposar el flan en la nevera durante un mínimo de 4 o 5 horas (lo ideal es dejarlo de un día para otro) para que los estabilizantes actúen y quede perfectamente firme. Justo antes de servir, pasa un cuchillo de punta roma por los bordes, coloca una fuente encima, dale la vuelta con decisión y desmolda. Servir bien frío.