Empanadillas de queso de cabra, cebolla miel y nueces

Ingredientes

  • 1 paquete de obleas para empanadillas (16 unidades)

  • 150 g de queso de cabra (rulo sin la corteza blanca)

  • 1 cebolla mediana

  • 2 cucharadas soperas de miel

  • 40 g de nueces peladas (un puñado picado)

  • 1 huevo (para pintar)

  • 1 cucharada de semillas de amapola

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 

(4 raciones ▪︎ 385 kcal por ración)


Preparación

  1. Corta la cebolla en dados muy finos (brunoise). Calienta las dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-bajo e incorpora la cebolla. Rehógala despacio durante unos 12 o 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté bien tierna y transparente.

  2. Añade las dos cucharadas de miel a la sartén con la cebolla, remueve bien para que se integre y cocina a fuego bajo durante unos 3 o 4 minutos más hasta que la cebolla esté ligeramente caramelizada. Retira de la sartén y deja templar.

  3. En un bol amplio, desmenuza el queso de cabra con un tenedor y añade las nueces picadas junto con la cebolla caramelizada con miel. Mezcla todo con suavidad hasta obtener un relleno homogéneo.

  4. Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Mientras tanto, saca las obleas de empanadilla de la nevera para que se atemperen un poco y no se rompan al manipularlas.

  5. Coloca una cucharadita del relleno en el centro de cada oblea. Para darles forma de caramelo, enrolla la masa sobre el relleno formando un cilindro y, después, presiona y gira con cuidado los dos extremos laterales para sellarlos bien (puedes ayudarte humedeciendo un poco los bordes con agua para que se peguen mejor y el queso no se salga en el horno).

  6. Coloca los caramelos de empanadilla en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. En un cuenco aparte, bate el huevo y pinta generosamente la superficie de cada uno con un pincel de cocina. Para terminar, espolvorea unas semillas de amapola por encima.

  7. Introduce la bandeja en el horno y cocina a 200 °C durante unos 10 o 12 minutos, o hasta que la masa esté bien crujiente y adquiera un tono dorado bonito. Retira del horno, deja templar un par de minutos para que el queso tome cuerpo y sírvelas calientes.