Ingredientes
2 calabacines medianos (muy frescos, de piel firme y brillante)
60 g de queso parmesano o curado (en un solo bloque para hacer lascas)
25 g de piñones (o almendras laminadas/nueces picadas)
Unas hojas de albahaca fresca o rúcula
4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
El zumo de ½ limón
Sal en escamas (o sal fina)
Pimienta negra recién molida
(4 raciones ▪︎ 160 kcal por ración)
Preparación
Tostar los piñones: En una sartén pequeña sin nada de aceite, tuesta los piñones a fuego medio durante 2 o 3 minutos, moviéndolos constantemente para que se doren de forma uniforme sin quemarse. Retíralos de la sartén inmediatamente para cortar la cocción y reserva.
Preparar la vinagreta: En un cuenco pequeño o vaso, emulsiona las 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra con el zumo de medio limón, una pizca de sal y pimienta negra recién molida. Bate con un tenedor hasta que quede bien integrado.
Laminar el calabacín: Lava muy bien los calabacines y sécalos (no es necesario pelarlos, ya que la piel le da un color fantástico al plato). Con la ayuda de una mandolina o un pelador de verduras, corta los calabacines en rodajas transversales o láminas muy finas (casi transparentes).
Emplatar: Dispón las láminas de calabacín sobre una gran fuente plana o en platos individuales, solapándolas ligeramente entre sí en forma de abanico hasta cubrir toda la superficie en una sola capa.
Marinar y decorar: Con la ayuda de un pincel de cocina o una cuchara, riega todo el calabacín generosamente con la vinagreta de limón y aceite. Decora por encima repartiendo las hojas de albahaca o rúcula y los piñones tostados. Con un pelador de verduras, saca lascas finas del bloque de parmesano y distribúyelas por la superficie.
Reposo y servicio: Deja reposar el plato a temperatura ambiente durante unos 10 o 15 minutos antes de servir (o 30 minutos en la nevera si lo prefieres muy frío). Este reposo es fundamental para que el ácido del limón "cocine" ligeramente el calabacín, dejándolo tierno, jugoso y repleto de sabor. Añade un toque final de sal en escamas justo antes de llevar a la mesa.