Ingredientes
1 huevo entero mediano
3 yemas de huevo medianas
1 vaso de leche entera (unos 250 ml)
4 cucharadas soperas de azúcar blanco (unos 60 g)
1 cucharadita de postre de almidón de maíz (Maizena)
La cáscara de ½ limón (solo la parte amarilla, sin nada de blanco)
Preparación
Infusionar la leche: Separa un chorrito de la leche fría en un vaso y resérvalo. Vierte el resto del vaso de leche en un cazo pequeño junto con la cáscara de limón y llévalo a fuego medio hasta que comience a hervir. En ese instante, retira el cazo del fuego, tápalo y déjalo reposar durante 5 minutos para que la leche absorba bien el aroma del limón.
Preparar la base de la crema: En un cazo de fondo grueso (o en un bol resistente al calor si vas a cocinar al baño María), introduce las 4 cucharadas de azúcar, el huevo entero y las 3 yemas. Añade la cucharadita de Maizena bien disuelta en el chorrito de leche fría que habías reservado. Mezcla todo enérgicamente con unas varillas manuales hasta lograr una crema lisa y sin grumos.
Temperar la mezcla: Retira la cáscara de limón de la leche infusionada. Comienza a verter la leche caliente muy poco a poco, en un hilo fino y constante, sobre el cazo de los huevos y el azúcar, mientras remueves continuamente con las varillas. (Hacerlo despacio evita que el impacto de calor cocine los huevos de golpe y se formen grumos).
Espesar al fuego: Pon el cazo a fuego muy lento. Cocina la crema sin dejar de remover con una cuchara de madera o con las varillas en ningún momento, asegurándote de pasar por las esquinas del fondo del cazo para que no se pegue. En cuanto notes que la crema adquiere consistencia, espese y nape la cuchara, retírala inmediatamente del fuego antes de que rompa a hervir. (Si notas que tu cazo es fino y el fuego es directo, cocina la crema colocando el bol sobre una olla con agua hirviendo al baño María para controlar mejor la temperatura y evitar de forma segura que se corte).
Enfriar sin costra: Pasa la crema inmediatamente a través de un colador fino a los cuencos de postre o a un recipiente. Para evitar que la superficie se reseque y cree una costra dura al enfriarse, coloca una lámina de papel film transparente directamente en contacto con la crema ("a piel"). Deja templar a temperatura ambiente y luego refrigera en la nevera durante al menos 2 horas antes de consumir bien fría.