Ingredientes:
1 mango grande (maduro pero firme)
150 g de tiras de bacalao ahumado (especial para carpaccio)
Eneldo fresco o seco para espolvorear
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de sucedáneo de caviar o huevas de mújol
1 cucharada de vinagre de Módena
Unas gotas de zumo de limón fresco
Pimienta rosa molida al gusto
Una pizca de sal
(4 raciones - 145 kcal por ración)
Preparación:
Preparar la base de mango: Pelamos el mango y, con la ayuda de una mandolina o un cuchillo muy afilado, lo cortamos en láminas lo más finas posible. Disponemos las láminas de forma armónica sobre una fuente o plato llano, colocándolas una al lado de la otra y superponiendo ligeramente los bordes para crear un lecho uniforme.
Añadir el bacalao: Colocamos las tiras de bacalao ahumado de manera uniforme y elegante sobre la base de láminas de mango.
Elaborar la vinagreta: En un tarro de cristal o un bol pequeño, introducimos el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de Módena, las gotas de zumo de limón, la pimienta rosa molida y una pizca de sal. Agitamos enérgicamente o batimos con unas varillas pequeñas hasta lograr una perfecta emulsión.
Incorporar el mújol: Añadimos la cucharada de huevas de mújol al aliño recién emulsionado y mezclamos suavemente con una cuchara para que las esferas se repartan bien sin llegar a romperse.
Aderezar el plato: Vertemos el aliño de manera uniforme sobre el bacalao y el mango, asegurándonos de que impregne bien todo el carpaccio.
El toque final: Para terminar, espolvoreamos un poco de eneldo por encima, aportando frescura y una nota aromática única. Dejamos reposar en la nevera unos 5 minutos antes de servir para disfrutarlo bien fresco. ¡Un contraste de sabores espectacular!
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