Empanadillas al horno estilo Caprese

Ingredientes

  • 1 paquete de obleas para empanadillas (16 unidades)

  • 300 g de tomates de pera maduros pero firmes

  • 200 g de queso mozzarella (bien escurrido)

  • 1 manojo de albahaca fresca

  • 1 huevo (para pintar)

  • 1 cucharada de semillas de sésamo

  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

  • Sal fina al gusto 

(4 raciones ▪︎ 340 kcal por ración)


Preparación

  1. Para pelar los tomates de forma fácil, hazles un corte ligero en forma de cruz en la base y sumérgelos en una olla con agua hirviendo durante unos 20 o 30 segundos (escaldar). Retíralos inmediatamente y pásalos a un bol con agua helada. Verás cómo la piel se desprende sin esfuerzo.

  2. Una vez pelados, corta los tomates por la mitad, retira por completo las semillas y el exceso de jugo, y trocea la pulpa en cubitos pequeños. Coloca los dados de tomate en un colador con una pizca de sal durante unos 10 minutos para que terminen de escurrir toda el agua sobrante.

  3. Corta el queso mozzarella en cubos del mismo tamaño que el tomate. En un bol amplio, mezcla los cubitos de tomate bien escurridos, la mozzarella y un buen puñado de hojas de albahaca fresca picadas a cuchillo. Rocía el conjunto con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, añade una pizca de sal y remueve con suavidad para integrar los sabores.

  4. Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Saca las obleas de empanadilla de la nevera para que sea más fácil moldearlas. Coloca una cucharadita del relleno en el centro de cada oblea, ciérralas doblando la masa por la mitad y sella perfectamente los bordes presionando con un tenedor (asegúrate de que queden bien cerradas para que el queso fundido no se escape).

  5. Distribuye las empanadillas en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. En un cuenco aparte, bate el huevo y, con la ayuda de un pincel de cocina, pinta generosamente la superficie de cada una. Para terminar, espolvorea las semillas de sésamo por encima.

  6. Introduce la bandeja en el horno y cocina a 200 °C durante unos 10 o 12 minutos, hasta que veas que la masa está bien cocida, crujiente y con un apetitoso tono dorado. Retira del horno, déjalas reposar un par de minutos para que el queso no queme demasiado al morder y sírvelas calientes.