Ingredientes
500 g de merluza (fresca o congelada, limpia de piel y espinas)
4 huevos medianos
100 ml de nata líquida para cocinar
1 patata mediana
1 cebolla
1 diente de ajo
3 cucharadas soperas de tomate frito o triturado
1 pizca de azúcar (opcional, para corregir la acidez del tomate)
Unos granos de pimienta negra entera
4 o 5 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
Mantequilla (para engrasar el molde)
Sal fina al gusto
(6 raciones ▪︎ 210 kcal por ración)
Preparación
Cocer el pescado y la patata: En una olla con agua caliente, introduce el diente de ajo, la mitad de la cebolla pelada, la patata pelada y troceada, un puñadito de granos de pimienta negra y una pizca de sal. Cuando rompa a hervir, cocina la patata durante unos 10 minutos. Añade entonces la merluza y cuece todo junto durante unos 7 u 8 minutos más hasta que el pescado esté hecho y la patata tierna. Saca la merluza y la patata del caldo y déjalas templar.
Preparar el sofrito de tomate: Pica finamente la otra mitad de la cebolla. En una sartén con las 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva, rehoga la cebolla a fuego medio hasta que quede transparente. Incorpora las 3 cucharadas de tomate, una pizca de sal y una pizca de azúcar. Cocina a fuego lento durante unos 5 minutos para concentrar los sabores. Retira del fuego.
Mezclar y triturar: Precalienta el horno a 180 °C. En el vaso de la batidora o en un bol amplio, introduce la merluza desmigada (asegurándote de que no tenga ninguna espina), la patata cocida, el sofrito de tomate, los 4 huevos enteros, los 100 ml de nata líquida y una pizca de sal. Tritura todo muy bien hasta conseguir una crema fina y homogénea.
Preparar el molde y verter: Unta generosamente un molde alargado (tipo plum-cake) con la mantequilla. Vierte la mezcla triturada dentro del molde y cubre la parte superior firmemente con una hoja de papel de aluminio.
Horneado al baño María: Coloca el molde dentro de una bandeja de horno honda llena de agua caliente hasta cubrir la mitad de su altura. Hornea a temperatura media (180 °C) durante unos 40 o 45 minutos. Sabrás que está listo cuando al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio.
Enfriar y desmoldar: Retira el pastel del horno y del baño María. Deja que pierda el calor a temperatura ambiente y luego refrigéralo en la nevera durante al menos 3 o 4 horas para que tome consistencia. Pasa un cuchillo por los bordes, desmolda sobre una fuente y sírvelo frío o templado, opcionalmente acompañado de un poco de salsa mayonesa o rosa.